Fundación "Acollida i Esperança"

Es una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo el promover a grupos de personas que, por una opción de fe, decidan crear espacios de vida comunitaria donde acoger y atender a personas con problemas de marginación social.

Esta acogida no sólo intenta cubrir las necesidades básicas (comida, vivienda y atención sanitaria), sino ofrecer también un soporte convivencial afectivo, creando ambientes familiares donde tanto los colaboradores como las personas acogidas compartan, en la medida de lo posible, un ritmo de vida.



Por un lado se dedica a posibilitar la obtención y mantenimiento de los bienes materiales necesarios para formar estas comunidades de acogida: obtención de pisos o masías, rehabilitación y acondicionamiento, gastos de alimentación, transporte, etc. Por otro lado se encarga de aglutinar, orientar y acompañar a los colaboradores voluntarios que se sientan motivados a participar del proyecto.
La exclusión social, responsabilidad de todos.

El origen del proyecto de la Fundación "Acollida i Esperança" se centra en la falta de espacios de acogida para los sectores de población en situación de marginalidad de las áreas metropolitanas. El problema es grave. Cada día hay más personas desantendidas, sin recursos, sin posibilidad de mejorar su ritmo de vida deshumanizado: transeúntes, consumidores de drogas, enfermos de SIDA, expresidiarios, inmigrantes, etc. Constituyen gente muy diversa, con historias personales diferentes, pero con un rasgo común: su situación de pobreza y soledad.

Somos conscientes que se trata de una difícil realidad. Nos supera. Pero estamos convencidos de que sólo se puede transformar desde actuaciones concretas. Dar la mano a quien sufre a nuestro alrededor es una buena manera de iniciar el camino hacia una sociedad más solidaria.

Historia de la Fundación                                                                                     pág. 1

El origen del proyecto de la Fundación "Acollida i Esperança", constituida en octubre de 1993, se centra en la falta de espacios de acogida para ciertos sectores marginales de nuestra área metropolitana.

A partir de la experiencia de trabajo en la Obra Social Sta. Luisa de Marillach de la Barceloneta, que llevan una Comunidad de religiosas (Hijas de la Caridad), un grupo de personas -orientadas por sor Genoveva, religiosa Hija de la Caridad, y por el P. Josep Costa, religioso franciscano- tomamos conciencia de la necesidad de buscar una respuesta para la gente de la calle. Nos sentíamos interpelados a poner nuestro "grano de arena" para hacer una sociedad más justa, más humana.
Éramos conscientes de que se trataba de una difícil realidad que nos superaba, pero estábamos convencidos que sólo se puede transformar desde lo concreto. También es importante para nosotros el tener claro que no se trataba de competir o trabajar al margen de las Instituciones (oficiales o privadas) de nuestro país; éstas ya hacían y promovían muchos servicios encaminados a atender al marginado.

Pero también es cierto que no era suficiente. A la citada Obra Social seguía llegando diariamente gente desatendida, sin recursos, sin posibilidad de mejorar su ritmo de vida deshumanizado:
Historia de la Fundación                                                                                     pág. 2

Transeuntes, drogadictos, terminales de SIDA, expresidiarios, inmigrantes,... Son gente muy diversa con historias personales diferentes, pero con un rasgo común: su situación de soledad, su falta de papeles, su pobreza humana, su estado de pobreza o dejadez no les permite llevar el ritmo de nuestra sociedad; están condenados a vivir al margen de la mayoría. Su falta de papeles o su propio estado de precariedad les dificulta ser ayudados por los Organismos Oficiales. Los trámites y gestiones necesarios para encauzar las ayudas de las Instituciones (imprescindibles hoy día en una sociedad como la nuestra) no facilitan la integración de este colectivo de personas o hacen que la asistencia real llegue con mucho retraso.
Desde la Obra Social Sta.Luisa de Marillach ya hace bastante que se intentaba ir atendiendo a esta gente (con preferencia por los drogadictos y expresidiarios, por ser tal vez los que arrastran una pobreza más radical). También y como consecuencia de este espíritu de acogida, se atendía a enfermos terminales de SIDA (directamente relacionados o procedentes de los dos colectivos ya mencionados). En este sentido hacía cuatro años que funcionaba un piso para enfermos de SIDA en cuarto estadio, recogidos de la calle o salidos de prisión por el artículo 192 del código penitenciario (concesión de la libertad para enfermos terminales, siempre que algún centro responda por ellos).
Historia de la Fundación                                                                                     pág. 3

Pero no era suficiente. Hacían falta más espacios, más lugares de acogida. Había mucha gente en la calle o mal atendida en pensiones que se pagaban desde la Obra Social. ¡Había que ser creativos!

La idea inicial de la Fundación "Acollida i Esperança" nació del deseo de intentar dar respuesta a esta problemática. Se trataba de canalizar esfuerzos para crear espacios de acogida, donde a partir de núcleos de personas colaboradoras se pudiese atender, desde enfermos de SIDA dados de alta en el hospital, hasta personas recién salidas de prisión que necesitaran un tiempo para abrirse paso, o drogadictos con voluntad de curarse que esperasen su ingreso en una granja terapéutica,etc.


Este espíritu de acogida no se tenía que centrar sólo en lo material (techo y comida) sino sobretodo en lo convivencial: procurando crear ambientes familiares, donde tanto los colaboradores como las personas acogidas compartiesen, en la medida de lo posible, un ritmo de vida (comidas, conversaciones, limpieza de la casa, excursiones,...).

La experiencia de trabajo en la Obra Social Sta.Luisa de Marillach nos demostraba que la verdadera integración y asistencia al marginado, sólo era posible desde un trato personalizado y humano, creando espacios comunitarios donde colaboradores y acogidos compartiesen y se enriquecieran mutuamente en valores.
Objetivos de la Fundación

1. Promover, fomentar y dar soporte, sin ánimo de lucro, al servicio de creación de espacios de acogida para sectores marginados de nuestra sociedad, tales como: transeúntes, drogadictos, terminales de SIDA, ex presidiarios, inmigrantes... o personas que se encuentran en situación de soledad y con falta de identidad o autoestima por pobreza, miseria o dejadez. Estas personas son los beneficiarios de la Fundación.

2. Establecer y colaborar con todas aquellas personas e instituciones, públicas o privadas, que trabajan en el terreno de la marginación social, para conseguir la necesaria coordinación en los servicios y una mejor utilización de los medios asistenciales, públicos y privados de la comunidad.

Principios de convivencia de la Fundación                                                        pág. 1

La Fundación "Acogida y Esperanza" lleva a cabo todas sus actividades basándose en una serie de principios y creencias que determinan una visión antropológica y social concreta y que son aplicados en todos sus centros de acogida.


- Promoción y creatividad de la persona
La persona que pide ser acogida no es percibida como un problema a solucionar sino como una llamada a compartir y una oportunidad de crecer juntos desde la ayuda mutua.

- Respeto a la persona en toda su integridad
Aceptación de toda persona, sin distinción; sean cuales sean sus raíces, su cultura, creencias, sexo, historia, salud. Todos tenemos la misma dignidad.

 


Principios de conviviencia de la Fundación                                                       pág. 2

- Desenvolvimiento de unas condiciones
  de vida digna y autónoma

Es necesario intentar ser buena noticia para la sociedad, proponer una manera diferente de vivir. Los centros de acogida han de ser un espacio donde compartir lo cotidiano desde un estilo de vida familiar. Intentamos ofrecer una casa alternativa a las personas que han sufrido marginación social.

- Solidaridad activa y no violenta
Respeto a la diferencia. La atención a las personas, tanto a los enfermos como a los colaboradores o miembros del equipo responsable, se ha de hacer de manera individualizada.

La verdadera fuerza transformadora y humanizadora es el amor, o sea, el encuentro personal con el otro, tierno, desinteresado, servicial, alegre. La persona se llena de sentido desde el interés hacia el otro. La existencia se justifica en el amor.

Principios de conviviencia de la Fundación                                                       pág. 3

- Adecuación de la persona a la sociedad
  en la que vive

El hombre o la mujer siempre pueden cambiar. Por muy rota o herida que esté la persona, desde el encuentro es posible crecer.

 

- Interpelación a las organizaciones sociales
  para que asistan a la persona

Entendemos el trabajo como la capacidad positiva de acción transformadora de la sociedad.

Colaboradores Voluntarios

La apertura y funcionamiento de un centro de acogida genera un gran volumen de trabajo. Está claro que no es suficiente con el núcleo comunitario coordinador, es necesario contar con un amplio equipo de colaboradores voluntarios.

La finalidad de formar grupos de voluntarios es posibilitar una auténtica integración y sociabilización de los acogidos al mismo tiempo que las personas colaboradoras se enriquecen con la experiencia humanizadora de atender a gente con problemas de marginación.

"Es sintiéndose querido y acompañado, que el presidiario o el exdrogadicto rompe las barreras de agresividad y automarginación que tantas veces le caracterizan"

Actividades para colaboradores voluntarios (según capacidades y disposición):

- Compartir y charlar con las personas acogidas
- Acompañar a los enfermos a los controles médicos
- Ayudar a preparar las comidas del día
- Colaborar en las compras
- Organizar excursiones o actividades lúdicas
- Trabajos generales de mantenimiento de las instalaciones (jardinería, limpieza, costura, etc.)
- Atención médica, psicológica, etc.


Si estás interesado o interesada en colaborar
con nosotros envíanos un mail o llama al
tel. 93 465 24 32. Será un placer atenderte.
Financiación de la Fundación

La Fundación se financia con la aportación desinteresada de personas e instituciones a través de:

a. Donativos personales
b. Donativos de otras fundaciones
c. Ayudas institucionales
d. Donativos de empresas

Si desea hacer alguna aportación económica puede ingresar su donativo en la cuenta corriente de la Fundación "Acogida i Esperança" con el núm. 2100-3317-12-2200065609 en La Caixa d'Estalvis i Pensions de Barcelona.

Si desea hacernos un donativo periódico, le rogamos se ponga en contacto con nosotros.

Tel: (+34) 93 497 0127
email: fundacio@acollida.org

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